El Marketing con Influencers se puede definir como la estrategia mediante la cual se establecen relaciones con personas influyentes que pueden expandir y amplificar la visibilidad de tu producto, servicio o marca.
Cuando se lleva a cabo de forma correcta, el influencer hará que la marca, el producto o el servicio en cuestión llegue a muchísimas más personas. Sin embargo, si se hace de forma incorrecta, no se obtendrá ningún resultado.
Hoy hablamos de los errores más comunes al practicar este tipo de marketing.

influencer

Contactar con los influencers equivocados

Elegir el influencer que tiene que ayudar a tu marca es algo que va más allá de medir el número de followers de cada uno de los candidatos. Tiene que ver con los intereses del influencer, los datos demográficos de sus seguidores, segmentos de mercado, y otras muchas variables que conviene tener presentes.
¿Cómo elegir a los mejores influencers? Básicamente, como si tuvieras que contratarlos. Cuando tienes que contratar a alguien, evalúas su trayectoria, miras su reputación, compruebas si ha patrocinado otras marcas, etc. En definitiva, te informas.
Para elegir correctamente a tus influencers, tienes que diseñar, antes de nada, cómo sería el influencer modelo que debería patrocinar tu producto. Algo parecido a lo que haces al definir a una buyer persona.
Cuando lo hayas definido, puedes salir a buscarlo. Si encuentras a varios influencers que tienen las características que necesitas, perfecto, podrás elegir, dependiendo de su popularidad, potencial utilidad para tu marca, o precio que tengan.
Por otro lado, si no encuentras a ningún influencer con las características que necesitas, deberás rebajar dichas características. Tendrás que contentarte con lo que más se parezca. Por ejemplo, si necesitas a un español negro que tenga muchos followers, y no lo encuentras, pues tendrás que conformarte con uno que tenga menos followers, no sea español, o no sea negro.

Mantener conversaciones poco auténticas

El error más típico es el de contactar de forma casi robótica con los influencers, de forma que la relación que se forma es estrictamente comercial, algo que le resta mucho espíritu y, como dirían algunos gobernantes españoles, “piel” a la relación que se genera.
Para que la relación que se genere sea de verdad y, en consecuencia, la promoción del producto también lo sea, hay que tener un trato más directo, explicar bien el producto, la marca o el servicio, dejar que lo pruebe, etc.
Esto, además de forjar una mejor relación entre la marca y el influencer, conducirá a que el influencer pueda hablar del producto de una mejor forma, más natural, conociéndolo mejor, y, por lo tanto, siendo más creíble.
Y es que ese es otro de los problemas y errores que cometen las marcas al hacer marketing con influencers: El influencer no es creíble. Cuando pone sus tuits, obtiene una buena respuesta. Cuando hace promoción, no obtiene dicha respuesta.
Es obvio que esto se debe a que no es creíble. Por lo tanto, hay que trabajar en esa relación con los dos objetivos: Que la relación sea mejor, y que cuando el influencer promocione el producto lo haga de una forma mucho más creíble.
Para lograr esto, se pueden hacer un par de recomendaciones. La primera es que personalices los mensajes y el trato, para que no sienta que estás contactando con él como has contactado a todos los demás. La segunda es que hagas referencia a su ego. Los influencers tienen MUCHO ego, y tú tienes que aprovecharte de ello.

No organizar la estrategia y la medición de los resultados

Fruto de la mala relación (o muy mejorable, si se prefiere) que se genera entre la marca y el influencer, hay dificultades a la hora de marcar las estrategias, el cómo se van a llevar a cabo los procedimientos, cuáles van a ser las formas de medir los resultados, etc.
Eso tiene múltiples formas de expresarse. Por ejemplo, puede que tú le pidas que utilice un determinado enlace acortado para después poder comprobar cuántos clics ha recibido el enlace y cuántas conversiones se han producido, pero él no utiliza dicho enlace, sino que utiliza otro.
Es un ejemplo bobo, pero que ilustra bastante bien los problemas que se derivan de una mala relación entre el influencer y la marca. No se trata de que se haga a posta, sino que, simplemente, no existe una buena comunicación y ninguno demuestra el suficiente interés.
La forma de solucionar esto, por supuesto, es mejorando la relación entre ambos y, además, tratando de realizar un seguimiento para que el influencer realice correctamente lo que se le está pidiendo.
Se pueden aceptar sus consejos, por supuesto, pero recuerda que tú estás pagando por que él haga algo que tú deseas, no al revés.

Como ves, el marketing con influencers puede ser muy recomendable, pero conviene tener en cuenta estos errores que cometen incluso las mejores marcas para que a ti no te suceda lo mismo. Elegir bien al influencer, tener una buena relación con él, y establecer una estrategia clara que permita efectuar mediciones. Esos son tres objetivos que debes plantearte.

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