Desde que el Growth Hacking se puso de moda, han surgido una multitud de mitos y prejuicios acerca del concepto de growth hacking, acerca del growth hacker, y acerca de qué es lo que hace y cómo lo hace. Este artículo tiene como único objetivo desmentir alguno de esos mitos.

Mitos Growth Hacking

Mitos Growth Hacking

1. El Growth Hacking se basa en una “chuleta” de trucos de escalabilidad

Lo cierto es que el growth hacking no es un conjunto de herramientas y trucos, sino una mentalidad especial.

Se tiende a pensar que el growth hacker es una persona que ha estudiado mucho, y, gracias a ello, ha accedido a unos conocimientos de algo así como un Libro Oscuro del Marketing, que permite vender tu alma para obtener un crecimiento gigantesco en poco tiempo.

Nada más lejos, el growth hacking no tiene que ver con conocer técnicas, sino con tener una mentalidad abierta y orientada al crecimiento, que te permite crear tus propias técnicas y canales donde otros ni imaginan que haya una oportunidad para el crecimiento.

Obviamente, eso no quiere decir que el growth hacker no tenga conocimientos acerca de una serie de acciones de marketing que no son muy populares, pero que ayudan. Es obvio que eso existe. Pero disponer de esa lista de acciones aplicables a cualquier negocio, no te convierte en growth hacker.

2. El Growth Hacker es una solución rápida para los problemas de una compañía

La realidad es que el crecimiento que puede suponer la aplicación de Growth Hacking en una compañía no aparece en una noche, y, por ello, no puede resolver problemas críticos en plazos cortos de tiempo.

Lo que quiero decir, es que el growth hacker no es un hombre-panacea, y el growth hacking no es un milagro. Si tu producto no vale, el growth hacking no te va a servir. Si te has gastado todo el dinero en campañas de marketing que no han funcionado, y tienes que conseguir mil clientes en una semana, tampoco te va a servir.

¿Por qué? Porque se ha vendido el growth hacking como una solución milagrosa, donde con tan solo contratar a un growth hacker, el negocio empieza a crecer de forma exponencial hasta el infinito y desde el primer momento. Nada más lejos de la realidad. El crecimiento que puede aportar un growth hacker no sucede en una noche, sino que es una labor de ensayo y error.

El growth hack que funcionó en una empresa, no tiene por qué funcionar en las demás. No es un añadido que puedas incluir en tu empresa y ya está. Contratar a un growth hacker es sinónimo de contratar a alguien que se va a pasar muchas horas probando y probando estrategias que puede que impliquen la viralización de tu producto, pero es muy ingenuo creer que esa viralización va a llegar desde el primer momento porque el growth hacker tiene un secreto obtenido de los monjes zen del marketing (lo que liga con el primero de los mitos).

La verdad es que esa viralización puede no llegar. Y no necesariamente porque el growth hacker sea incompetente. Puede que, sencillamente, tu producto no sea viralizable (de hecho, puede que creas que tu producto es increíble, y, en realidad, no le interese a nadie).

Como comentario final para resolver las dudas relacionadas con este mito, señalar que el growth hacking se basa en el testeo, en el ensayo y el error, no en la lectura de un libro. No pretendas que el growth hacker que llegue a tu empresa la haga crecer a la mañana siguiente.

3. El Growth Hacking es algo nuevo

Este mito, más que un mito, es una falsedad.

Se pueden encontrar ejemplos de Growth Hacking desde hace mucho tiempo, como Facebook, LinkedIn o Slide. Podemos irnos más lejos todavía, y poner como ejemplo a Hotmail, cuando añadía una línea que decía “obtén tu propio email gratuito” al final de cada email que enviase cualquier persona. Esos cuatro ejemplos utilizaron técnicas de crecimiento que podemos considerar growth hacking, mucho antes de que el término se acuñara.

El growth hacking no se trata de un nuevo trabajo o una nueva actitud. En realidad, no es más que un título nuevo.

4. El Growth Hacking es Marketing

En realidad, pese a que los objetivos del growth hacking son semejantes a los del marketing, las técnicas y las mtedologías son tan diferentes, que no se pueden considerar sinónimos.

El crecimiento que obtiene un growth hacker proviene de una estrategia de producto basada en los datos y con una muy buena ejecución, no de una estrategia de marketing (aunque pueden darse ambas).

Los objetivos del marketero y del growth hacker son los mismos: mejorar las diferentes métricas relacionadas con el producto y el negocio. Sin embargo, el growth hacker trata de lograrlo a través de la utilización del producto y el funcionamiento del mismo, mientras que el marketero trabaja con todo lo que rodea al producto, pero no con éste.

5. El Growth Hacker es un programador

En el mundo real, algunos growth hackers son programadores, pero muchos, no.

La confusión viene dada por el término “hacker” en el concepto “growth hacker”. Sin embargo, Sean Ellis, fundador y CEO de Qualaroo (quien acuñó el término growth hacker), tenía otra idea en mente cuando lo creó. La idea de hacker, según Ellis, no es la de que sea un programador, sino que cuente con la actitud de “alterar”, como lo hace un hacker, las técnicas y estrategias de crecimiento.

Una estrategia de crecimiento desde la óptica de un growth hacker aparece cuando se encuentra una ventaja en la distribución que nadie antes había visto. Buscar esta ventaja proviene del testeo en tiempo real, del ensayo y error. No tiene que ver directamente con la programación.

Sin embargo, no es una coincidencia que muchos de los mejores growth hackers tengan conocimientos de programación y sistemas, puesto que estos conocimientos son muy útiles a la hora de desarrollar estrategias y tácticas precisas en el entorno de internet.

Es decir, que el término hacking no guarda relación directa con la programación, sino con una actitud creativa y disruptiva, para solucionar problemas de formas novedosas y originales.

6. El growth hacker es una sola persona

No necesariamente. Pese a que el término hace referencia a una profesión, lo cierto es que el growth hacking puede provenir de equipos.

Incluso aunque el growth hacker sea una sola persona, debe mantenerse en contacto con otros trabajadores (ventas, marketing, analítica, etc) especializados, aunque él tenga conocimientos generales (o profundos) sobre esos ámbitos.

Por supuesto, no es lo mismo un growth hacker en una startup donde solo están trabajando los dos fundadores, que en una empresa con 20 trabajadores, donde hay un equipo de tres personas dedicado al crecimiento. En el primer caso, el growth hacker será uno de los dos fundadores, en el segundo caso, hay un equipo que trabaja en ello.

El growth hacking es una disciplina transversal y holística, porque todo aquello que implica el crecimiento de una empresa está distribuido en varias partes de la compañía. Es por ello que el growth hacker puede ser una única persona en contacto con el resto de departamentos, o puede ser una persona de cada departamento trabajando conjuntamente para lograr unos objetivos.

El término growth hacker se ha empleado tanto para los crecimientos iniciales de una compañía, que se ha asumido que solo existe en ese momento. Lo cierto es que el growth hacking puede seguir existiendo a posteriori, cuando la empresa ya se ha consolidado. En esos momentos, ampliar el equipo de growth hacking puede ser una opción interesante, y no por ello significa que los que forman parte de ese equipo no sean growth hackers.

Como ves, se han sucedido y popularizado muchos mitos en lo que respecta al growth hacking, y ya va siendo hora de desmentirlos. Y tú, ¿conoces algún mito más sobre el mundo de los growth hackers?

  • Borja

    Interesante artículo. Debéis mejorar el SEO!! 🙂

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