Ya hemos hablado en más de una ocasión acerca del Growth Hacking, pero hoy vamos a hablar de un concepto extra, que es que el Growth Hacking, a la hora de aplicarlo a un proyecto, nunca para. Siempre hay que realizarlo, no solo en los momentos iniciales de una empresa.

Growth Hacking

Growth Hacking

Todo está en continuo movimiento

Suponer que todo se va a mantener estable en tu proyecto, es una estupidez. En este mundo, todo cambia, y, por lo tanto, también cambia tu proyecto. Lo que ayer funcionaba y te parecía una estrategia perfecta, hoy es, simple y llanamente, basura. Por ello, hay que estar en continuo movimiento.
A continuación, analizamos tres aspectos que cambian continuamente, y cuyos tiempos debes ser capaz de leer para mantenerte siempre en la cresta de la ola:

1. Tu producto cambia: Resulta obvio que una empresa que busca crecer y no estancarse, dispone de productos que cambian con el tiempo. Además, es probable que se añadan nuevos productos a los ya existentes. En cualquier caso, sea porque se da una de las dos opciones, o porque se dan las dos, es imprescindible mantenerse activo y sacar el máximo partido a los productos disponibles.
2. Tu audiencia cambia: La audiencia que adopta un producto o que se suma a un servicio, cambia bastante a lo largo del tiempo. Lo habitual es que, en un primer momento, solo te sigan los innovadores. Posteriormente, la mayoría de los usuarios adoptarán tus productos, y, finalmente, solo quedarán los que llegan tarde. Debes ser capaz de amoldar tus estrategias a esos cambios de audiencia.
3. Tus canales cambian: Solo hay que pensar en MySpace. Los canales que utilices cambian continuamente, dependiendo de la cantidad de gente que haya en ellos y la especialización que permitan. Por ejemplo, hace un par de años, utilizar Facebook por encima de Twitter a la hora de vender un producto era algo evidente. Hoy, ya no está tan claro. Debes adaptarte a los cambios que se dan en los canales de comunicación.

Las estrategias se agotan

Sin embargo, pudiera suceder que los cambios que se dan en los ámbitos anteriormente mencionados sean cambios a medio y largo plazo. No obstante, hay cambios que se dan a un plazo mucho más corto: Los de tus estrategias.
Las estrategias dejan de funcionar. Se agotan. La gente deja de tener interés en ellas. Es por esa razón por la que debes estar en continua renovación.
Puede que, cuando creaste tu empresa, desarrollases una estrategia muy efectiva que te permitió crecer de una forma exponencial. La optimizaste, y te puso a la cabeza del growth hacking (o no, pero te sirvió para crecer más todavía).
Sin embargo, cuando alguien desarrolla una estrategia de este tipo, es normal que otras personas lleguen y copien la estrategia. Y, cuanto más oferta hay de algo, menor es el precio. En este caso, a medida que más se aplica la técnica, menor es su efectividad, porque la gente se acostumbra a ella y le pierde “el gusto”.
Así, las técnicas y las estrategias tienen fecha de caducidad, y tienes que renovarlas continuamente.

Como ves, el Growth Hacking debe estar siempre en continuo reciclaje, porque lo que ayer estaba funcionando adecuadamente, hoy ya no lo está haciendo, y, en consecuencia, hay que optimizar la estrategia… ¡Y hay que optimizarla con la misma capacidad que la primera vez!

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