Bueno, hoy vamos a tratar un tema que tiene que ver con el marketing pero que está orientado de una forma ligeramente distinta, y por eso es una especie de experimento. A ver cómo nos sale, ya que es un tema ligeramente espinoso… ¡Pero de eso va el tema de hoy!

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Poniendo en situación

Antes de empezar, ¿qué es lo políticamente correcto? La corrección política es el concepto que se utiliza para identificar aquellos discursos o aquel lenguaje que trata de reducir las posibles ofensas que se pueden hacer a grupos minoritarios, como las minorías étnicas, sexuales o religiosas (aunque hay muchas otras).
En los últimos tiempos, sobre todo en España, hemos visto esto muy de cerca con el tema del humor. La imputación de Facu Díaz (humorista español) o el intento de procesamiento judicial de Guillermo Zapata (diputado español) por unos tuits humorísticos, son un claro ejemplo de hasta qué punto la corrección política está rozando niveles absurdos en el país.
Y, ojo, todo eso al margen de las simpatías políticas de cada uno. El caso es que la corrección política se está convirtiendo en una suerte de fascismo donde cada uno debe cuidar al máximo qué dice y cómo lo dice para no ofender a nadie, hasta llegar a la estupidez de que un blanco te llame racista cuando llamas a un negro “negro”, al tiempo que dicho negro te pide que no le llames “de color”.
En definitiva, que se arman una gran cantidad de revuelos por pequeñas tonterías. Pero es divertido. Por poner un ejemplo, podemos acudir al último caso que pudimos ver (esta vez ya más relacionado con nuestro sector, el marketing), donde el Community Manager de El Corte Inglés publicó un tuit que decía algo así “Si eres vegano, en el Corte Inglés tenemos una sección para ti, y si eres normal, también”.
No hace falta darle dos lecturas para darse cuenta de la conclusión de ese tuit: Los veganos son anormales. No nos cabe duda de que al CM de El Corte Inglés se le pasó por alto ese detalle, es decir, no lo estaba buscando, pero se armó un revuelo en Twitter bastante interesante.
¿Qué hizo él? Responder con humor: “Creo que se ha malinterpretado el anterior tuit. No tenemos nada en contra de los veganos, aunque muy normales no son”. Es un mensaje políticamente incorrecto, pero que funciona, y de eso vamos a hablar en el siguiente apartado.

Cómo sacarle partido

Aclarado qué es la corrección política y por qué la gente empieza a estar un poco harta de ella, podemos pasar a ver cómo podemos sacarle partido desde el punto de vista del marketing. Eso sí, ten presente que puedes estar jugándote ligeramente tu imagen de marca.
Como puedes ver en el caso de El Corte Inglés, la línea entre la incorrección política y el humor es mucho más delgada que la que hay entre incorrección política y ofensa. Es decir, la gente tenderá a tomarse a bien un chiste políticamente incorrecto, en lugar de considerarlo una ofensa.
¿Por qué? Porque la sociedad es mucho más libre de lo que parece, y es consciente de que los chistes y chascarrillos que involucran algún tópico o comentario mordaz de ese tipo no implican un menosprecio a las minorías, sino que, simplemente, son chistes (y los chistes se basan, fundamentalmente, en tópicos y estereotipos).
Así pues, si quieres sacar partido a la incorrección política, te recomendamos que, en primer lugar, lo hagas siempre desde el humor, y, en segundo lugar, lo hagas en las redes sociales.
El primer punto es obvio. Si lo haces desde el humor, la gente tiende a reírte la gracia antes de a juzgarte negativamente. El segundo punto no lo es tanto pero se explica con facilidad: Si te sale bien, se viraliza mucho más fácilmente, y, además, las redes sociales son un lugar más informal que un blog, por lo que es un lugar idóneo para llevar a cabo este tipo de prácticas.

La polémica como forma de marketing

Dice Risto Mejide (que de polémica sabe un poco) que si no tienes un enemigo, alguien contra el que ir, no estás publicitándote bien. Que si no dejas a nadie incómodo después de hablar, es que no has dicho nada.
La polémica forma parte del marketing, y eso lo saben bien marcas como Desigual, cuyos anuncios televisivos suelen traer cola. ¿Por qué no sacar partido de este fenómeno?
Ahora que la tendencia en las redes sociales se ha polarizado entre los que consideran que cualquier comentario puede ser criticable por su incorrección política y los que consideran que la libertad de expresión está en jaque precisamente por ello, tú puedes aprovecharte y sacar algo de partido.

Algunos ejemplos de lenguaje políticamente correcto

Por si no habías oído hablar del tema y quieres sacarle partido, voy a señalarte algunos aspectos del lenguaje que están variando para ser más “políticamente correctos”.
Cabe mencionar que, por lo general, lo políticamente correcto es más objetivo y descriptivo que lo políticamente incorrecto (nadie niega tal cosa), pero el hecho de utilizar un término menos objetivo y menos descriptivo no te convierte automáticamente en enemigo de aquellas personas que estás mencionando.
En el lenguaje políticamente correcto actual, podemos encontrar, por ejemplo, el uso del “todos y todas” de forma continua, aunque el castellano solo requiera del “todos” para incluir también a las mujeres.
El uso de “magrebíes” para referirse a lo que, tradicionalmente, había sido un “moro”, o el uso de “subsahariano” o “afroamericano” para referirse a un “negro”.
Cosa distinta sucedería con los “maricones” y los “gays” que no es un ejemplo asimilable a los anteriores, ya que el término “negro” o “moro” no incluye necesariamente una carga negativa, mientras que el término “maricón” sí que la incluye.
Existen muchísimos más ejemplos, y lo cierto es que se pueden utilizar cómodamente para generar algo de tensión en Twitter o Facebook, de forma que se genere un debate que acabe siendo positivo para tu visibilidad. Y, por supuesto, si llevas a cabo algún chiste y éste es bueno, inevitablemente conseguirás viralidad (como en el caso de El Corte Inglés).

Como ves, este artículo ha sido un poco distinto a lo habitual, y lo cierto es que no estaba demasiado estructurado desde un buen principio, por lo que puede parecer caótico. Sin embargo, creo que se ha entendido bien lo que trataba de decir:
La corrección política es detectada por gran parte de la gente como una suerte de nuevo fascismo, por lo que hacer uso de la incorrección política puede ser un arma interesante para aumentar el alcance de nuestra marca.

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